
con más vida cuanto más sueñas…
> ¿Hay alguien ahí? Trüsky?!…
El cuerno dió algo de luz al pronunciar su nombre… y Ayrün vio una sombra que escapaba por una de las grutas. Decidida echó a correr tras ella… a punto de alcanzar la escurridiza silueta, tropezó y se le escapó el cuerno… intentó alcanzarlo pero la pendiente era bastante fuerte y acabó por perder ella también el equilibrio. Empezó a rodar entre rocas que hacían peligrar su dura cabezota… y, cuando ya lo único que esperaba era caer por uno de esos profundos abismos, la noria se paró, su cuerpo frenó en una horizontal increíblemente seca y blanda… ¡era hierba!, se frotó los ojos… ¡¡luz natural a raudales!! pero ¿por dónde entraba?… ¡también pájaros!!…y… no lo podía creer… un ¡¡precioso lago!!!… recogió el cuerno, que parecía haber recobrado toda su energía y ardía entre sus manos, lo envolvió en su camisa y se acercó lentamente a aquel encantador lago buscando entre la espesa vegetación a quien había perseguido…
Se sentó cerca de la orilla, no se había dado cuenta de la sed que tenía hasta que empezó a beber, le sabía mejor que nada que hubiese probado jamás… y tán sólo era agua… ¿o no?.
Cuando por fin consiguió saciar su sed y levantó la cabeza, frente a ella estaba …la Madre… aquella de la que le habló Trüsky en el sueño, ¿o finalmente no había sido un sueño?. Su mirada era profundamente azul y dulce, era un precioso unicornio blanco, la sonreía batiendo suavemente sus alas… la cara de Airün era todo un poema…
> ¿Aún no lo comprendes Ayrün? -la inquirió con una voz que acarició su corazón- es más fácil de lo que piensas… tan sencillo que a menudo lo olvidamos y ante el miedo de perderlos ni si quiera los rozamos… ¿Trajiste el cuerno?
Encantada con el fascinante unicornio… le mostró, sin poder hablar, el contenido de su envoltorio… el cuerno resplandecía…
> Deposítalo junto al lago, dijo feliz…
Las aguas lo arrastraron al interior… y una inmensa ola trajo de vuelta una especie de bola huevo que quedó, misteriosa, depositada a sus pies…
> Ahi lo tienes, es tuyo… ahora sólo tienes que entregárselo a quien te lo pidió…
No terminaba de comprender… pero el precioso unicornio le llenó el corazón con la mirada y colmó su vacío…
> Los sueños existen simplemente porque alguien creyó en ellos, los deseó y decidió ir a por ellos… Trüsky te demostró que aunque caigas en el oscuro Abismo, puedes salir de él, perseguir de nuevo una ilusión por muy vaga e irreal que sea, a pesar de un mar de dificultades, si dejas que su brillo te embelese… El soñó con un unicornio blanco de ojos verdes… una provocación a tu dolor, a tu ausencia de fe, dudaste de su existencia e ibas por el camino de dudar hasta de la tuya… Anso lo notaba y cada vez era más débil… claro que no come unicornios, ni hubo aventura rosa alguna de un dragón de ojos verdes con un unicornio blanco de ojos azules… o quizá sí… depende del soñador y de lo soñado… Nunca olvides estas palabras: …con más fuerza cuanto más luchas, con más vida cuanto más sueñas…
Atrás una carcajada conocida la llamó la atención… ¡era Anso! ¿cómo había entrado aquí? parecía completamente sano, es más, como en sus mejores momentos… Y entonces entendió todo: había recuperado su sueño, su deseo…y con él a Anso. Quiso agradecérselo a la Madre pero cuando se dió la vuelta ya había desaparecido. Pensó en los siete estómagos de Anso y en el suyo propio y decidió que ya era hora de darse un festín, pero antes quedaba algo por hacer… Cogió el misterioso huevo bola que le había dado la Madre… se lo acercó cariñosamente y le susurro algo. Delicadamente lo depositó en el lago… esperó unos instantes… y allí estaba… de la nada apareció ágilmente Trüsky que se quedó extasiado ante el nacimiento de su unicornio blanco de ojos impresionantemente verdes…
> Gracias, musitó claramente encantado…
> Gracias siempre a ti… sonrió Ayrün…
Y partió a lomos de Anso en pos de nuevas estelas de estrellas, nubes de dulce de leche, lejos de aquel Abismo ya no tan negro…
cuaderno de viaje