Vie 3 Sep 2010
Dámaso era un intrépido, loco y algo creído bailarín, con casi cuarenta años la vida para él siempre parecía estar a punto de empezar o terriblemente por acabar. Lara, rabiosamente pelirroja, desafiaba al universo con sus 11 años, el cual parecía negarle el camino de su procedencia. Milo de apenas 8 años, era dulce, su sonrisa un cascabel contagioso pero con silencios tan profundos que parecía convertirse en aire…
El destino les hizo confluir en uno de esos cruces que pueden simplemente ser uno más o cosernos el corazón para siempre con ese invisible hilo que todo lo une, por muy poco que los trozos parezcan casar…
(…de personajes que viven en servilletas…)










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